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Factores de riesgo

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

Factores de riesgo

En la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la oxidación (estrés oxidativo) y la carencia de nutrientes esenciales, como las vitaminas o los minerales, son factores fundamentales para la progresión de la patología. Además, la exposición a los radicales libres, debido al contacto con tóxicos ambientales como los derivados del humo, juega un papel fundamental.

Edad

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Representa uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de la degeneración macular asociada a la edad.

En la franja de edad comprendida entre los 65 y los 75 años, el 10% de la población padece DMAE. En la franja de edad comprendida entre los 75 y los 85 años, el porcentaje es del 40%.

 

Sexo

En mayores de 75 años, la DMAE afecta a dos veces más mujeres que hombres. Sin embargo, en realidad este dato está relacionado con la mayor esperanza de vida de las mujeres respecto a los hombres y no a una diferencia real de incidencia de la patología debida al sexo. No existen diferencias importantes entre incidencia y prevalencia de la DMAE en ambos sexos.

Etnia

La población caucásica presenta una mayor prevalencia de DMAE respecto a la población de color.

Alcohol

la-dmae-foto-05Un consumo excesivo de bebidas alcohólicas está asociado a un aumento del riesgo de padecer DMAE ya que el alcohol, en dosis elevadas, reduce la absorción de los antioxidantes normalmente ingeridos con la alimentación, como es el caso de las vitaminas del grupo B.

En cambio, un consumo moderado de bebidas alcohólicas (un vaso de vino en las comidas) parece que contribuye a reducir el riesgo, aunque no existe todavía una evidencia científica concluyente a este respecto.

Entre los componentes del vino que, en pequeñas cantidades, parecen tener un componente protector de la DMAE, cabe mencionar el resveratrol, que pertenece a la familia de los polifenoles y es una sustancia capaz de disminuir la oxidación y reducir la proliferación del epitelio pigmentario de la retina.

Tabaco

la-dmae-foto-06Los fumadores presentan el triple de riesgo con respecto a los no-fumadores de desarrollar DMAE en forma grave y DMAE seca en estado avanzado.

El humo favorece los procesos de envejecimiento celular (con formación de radicales libres), provoca la disminución de los niveles de protección antioxidante de las células, ya que consume los antioxidantes presentes en el organismo, y activa los procesos inflamatorios.

A nivel ocular, el humo reduce los niveles de luteína presentes normalmente, ralentiza el flujo de sangre en los vasos sanguíneos y disminuye la capacidad de las células retinianas para liberarse de los productos de desecho causantes de las drusas.

Existe una relación entre el número de cigarrillos que se fuman a diario, el número de años que se ha fumado y el aumento de la incidencia de la DMAE. Es decir, quien fuma desde hace más tiempo un mayor número de cigarrillos corre un mayor riesgo con respecto a un ex-fumador, que a su vez tiene mayor riesgo que quien no ha fumado nunca.

Índice de masa corporal

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El índice de masa corporal indica la distribución de la grasa corporal.

Un índice de masa corporal comprendido entre 25 y 29 expone al sujeto a un riesgo de desarrollar la enfermedad mayor del 25% con respecto a un sujeto con índice de masa corporal menor de 25.

Así pues, desarrollar una actividad física con regularidad y cuidar la alimentación contribuye a la prevención de la DMAE.

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Exposición a la luz solar

La evolución de la DMAE se potencia por la exposición a la luz solar. Estudios clínicos han demostrado la relación entre una exposición prolongada a la luz solar y la fase avanzada de la enfermedad.

A pesar de que la cuestión es controvertida, está claro que una exposición prolongada a la luz solar favorece la formación de radicales libres del oxígeno. Además, la porción azul del espectro de la luz visible, que es más energética y, por tanto, más dañina, actúa sobre la retina dañando los fotorreceptores. Por otro lado, sin embargo, una escasa exposición a la luz solar implica niveles reducidos de vitamina D, que es fundamental para la retina.

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El problema de la falta de vitamina D es más generalizado entre las personas mayores, debido a que su capacidad de producción disminuye con la edad. En cualquier caso, el problema de la falta de vitamina D no se limita sólo a la franja de edad más avanzada. En 2005, en los Estados Unidos se determinó que un 40% de los hombres y un 50% de las mujeres mayores de 18 años tenían niveles inadecuados de la forma activa de la vitamina D.

 

 

Se aconseja, por tanto, la ingesta de leche y lácteos, una mayor exposición a la luz solar o bien complementar la alimentación con suplementos nutricionales incluyendo vitamina D. La vitamina D es fundamental para los huesos, el sistema nervioso central y otros órganos, y desarrolla un papel protector frente a distintas patologías, incluyendo la DMAE.

El problema de la exposición de los ojos a la luz solar se limita con un uso constante de gafas de sol protectoras, dotadas de lentes con filtro UV, a utilizar siempre que se esté al aire libre, especialmente en aquellas estaciones del año y en aquellas regiones con mayor grado de insolación.

Color del iris

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Los ojos con iris de color claro están menos protegidos de las radiaciones ultravioletas de la luz solar con respecto a aquellos con iris oscuro, puesto que tienen una cantidad menor de pigmento que actúa como pantalla.

Cirugía de cataratas

la-dmae-foto-10En la cirugía de cataratas, tras la extracción del cristalino, desaparece uno de los filtros naturales de que dispone el ojo para protegerse de las radiaciones ultravioletas (precisamente, el cristalino) y ello podría influir en el empeoramiento de la enfermedad.

Hipercolesterolemia

El colesterol, como todas las grasas, no es soluble en agua, por lo que su transporte en la sangre se regula a través de proteínas específicas. El conjunto de las proteínas de transporte, del colesterol y de las grasas, constituye el grupo de las lipoproteínas, partículas que circulan en la sangre con la finalidad de transportar las grasas.

Hay un colesterol “bueno” y un colesterol “malo”. Al colesterol “bueno” se le llama así porque es capaz de eliminar las grasas de distintos tejidos y órganos, y llevarlas al hígado, donde se eliminan. El colesterol “malo” desarrolla la acción contraria, llevando el colesterol a los tejidos periféricos, donde puede ser utilizado como reserva de energía. Se define “hipercolesterolemia” a un exceso de colesterol en la sangre.

Como en las de otras partes del cuerpo, también en las células del epitelio pigmentario de la retina, una de las capas de la retina, puede existir una excesiva acumulación de colesterol malo.

Los ácidos grasos polinsaturados, contenidos en los aceites vegetales y en el pescado, desarrollan un papel protector con relación a la hipercolesterolemia; las grasas saturadas, en cambio, que abundan en la carne, la leche y sus derivados, así como en los huevos, generan una mayor acumulación de colesterol.

 

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Se ha estudiado que los ácidos grasos polinsaturados pueden prevenir la DMAE no sólo en su estadio precoz, sino también en su estado avanzado. Consumir pescado azul, al menos dos veces por semana, puede reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad hasta un 27%-30%. Un aumento del aporte de ácidos grasos omega 3 reduce la cantidad de colesterol malo a nivel de la retina.

 

 

También se ha estudiado que las estatinas, los fármacos utilizados normalmente en los pacientes con elevados niveles de colesterol para inducir su disminución, no reducen el riesgo de degeneración macular asociada a la edad.

Predisposición genética

Recientemente, se han realizado distintos estudios sobre la relación entre la herencia genética y la predisposición en el desarrollo de la DMAE.

No existe un único gen responsable de la degeneración macular, sino una combinación de genes en los que influyen factores externos ambientales y que puede contribuir a la aparición de la enfermedad.

 

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Los estudios realizados en los últimos años en gemelos homocigotos, es decir, idénticos (con la misma herencia genética), han demostrado que la predisposición a desarrollar DMAE es muy similar, incluso mayor que entre gemelos dicigotos, es decir, distintos. Ello significa que, si un gemelo tiene la probabilidad de desarrollar DMAE, también el otro tendrá una probabilidad casi idéntica.

 

 

 

Según otros estudios, también la predisposición a la degeneración macular entre parientes de primer grado, como hermanos, padres e hijos, tiene una correlación más elevada con respecto a la población general, sobre todo en la forma exudativa de la DMAE.

Sin embargo, sigue siendo fundamental el papel que juegan los factores ambientales y el estilo de vida en el desarrollo de la patología.

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