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FAQ

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

Preguntas más frecuentes

¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)?

Es una enfermedad crónica y progresiva de la retina que afecta especialmente la región macular, es decir, la zona central que permite la visión precisa de los detalles de las imágenes y los colores.

 ¿Qué síntomas tiene la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)?

La DMAE afecta a la parte central de la retina que es la responsable de la visión fina, por ejemplo la que usamos para leer, conducir, ver el teléfono móvil o reconocer las caras de las personas.  Al principio la DMAE es asintomática, pero con el tiempo se empiezan a notar dificultades en la visión central. Los primeros síntomas pueden consistir en ver zonas oscuras fijas o ver las imágenes deformadas y distorsionadas. Esta enfermedad no causa dolor, ni enrojecimiento ocular

¿Cuáles son los factores de riesgo que pueden desencadenar la aparición de la DMAE?

El más importante, como su nombre indica es la edad. Pueden diagnosticarse casos en personas de más de 50 años, pero es a partir de los 65 cuando afecta a un número mayor de personas. Además de la edad hay otros factores que aumentan el riesgo de padecer DMAE. El más importante es el tabaco. Muchas personas desconocen que el tabaco daña de manera tan importante a los ojos. Otros factores  son los antecedentes en otros familiares de la enfermedad o una alimentación poco sana, con escasa ingesta de sustancias antioxidantes (frutas, verduras, pescado) y alta en grasas.

¿Cómo puedo saber si tengo una DMAE?

La DMAE inicial e intermedia son asintomáticas, por lo que sólo una exploración del fondo de ojo por un oftalmólogo permite detectarla. Las formas avanzadas producen una alteración en la visión que puede ser interpretada equivocadamente por el paciente como otra patología menos grave, como pueden ser las cataratas. Por eso es importante acudir al oftalmólogo, en cuanto una persona tiene problemas visuales, ya que una demora en el diagnóstico e inicio del tratamiento puede ser muy negativo en algunas de las variantes de la DMAE.

¿Cómo puedo prevenir la DMAE?

Hay factores de riesgo de la enfermedad, que no pueden ser modificados, como son la edad, la predisposición familiar. Pero hay otros factores de riesgo que pueden ser eludidos con mayor facilidad, principalmente llevando una vida sana. Por ello es recomendable dejar de fumar, mantener un peso adecuado, y seguir una dieta sana y variada que incluya verduras y vegetales, fruta y pescado. Como se requieren cantidades elevadas de estos alimentos en ocasiones el médico puede recomendar tomar un suplemento nutricional con vitaminas, minerales y ciertas sustancias protectoras para la vista, como la luteína y la zeaxantina, los ácidos grasos omega 3, o el resveratrol.

¿A qué edad es conveniente empezar a revisar mis ojos?

Es conveniente hacer revisiones periódicas de los ojos durante toda la vida, ya que cada tramo de edad puede asociarse con enfermedades distintas que deben ser reconocidas con prontitud. La DMAE puede aparecer en personas mayores de 50 años. Por tanto, es recomendable que a las personas mayores de esa edad se les realice una exploración completa que incluya el estudio del fondo de ojo. Si existen antecedentes familiares de DMAE o se es fumador es especialmente importante hacer este tipo de revisiones

¿Qué tipos de degeneración macular Asociada a la Edad (DMAE) hay? ¿A quién afecta?

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) afecta a pacientes que tienen más de 50 años. Entre los 65 y los 75 años afecta al 10% de la población y entre los 75 y los 85 años este porcentaje se eleva hasta el 40%. En su patogénesis es fundamental la interacción entre factores genéticos y factores ambientales.

Hay dos tipos distintos de DMAE: la seca o atrófica, y la húmeda, exudativa o neovascular.

La forma seca se caracteriza por atrofia retiniana, presencia de drusas y afectación de una de las capas de la retina, el epitelio pigmentario.
La forma húmeda es menos frecuente, pero tiene un desarrollo progresivo, e implica la presencia de lesiones de la retina en que se generan autónomamente nuevos vasos sanguíneos más permeables de lo normal, con la consiguiente acumulación de líquido debajo o dentro de la retina.

Para profundizar más, véase el apartado "La patología" en nuestra web.

¿Puede curarse la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)?

Es determinante intervenir inmediatamente para parar, o al menos frenar, la evolución de la enfermedad.

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE), ¿puede conllevar ceguera?

No, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) no conduce nunca a la ceguera. La parte periférica de la retina no está nunca afectada y ello permite realizar todas aquellas actividades que no necesitan una visión precisa.

He perdido visión a causa de la DMAE ¿puedo recuperarla?

El objetivo de la mayoría de los tratamientos, es frenar la enfermedad por lo que es importante actuar antes de que el daño funcional sea muy avanzado. Los fármacos antiangiogénicos que se emplean en la forma húmeda pueden ayudar a mejorar parcialmente la visión si esta no se encuentra muy deteriorada.

Me han dicho que tengo drusas en el fondo de ojo ¿Qué son las drusas y qué consecuencias tiene?

Las drusas es material de desecho que se acumula con el paso de los años en la retina. En principio la mayoría de las personas de más de 65 años tiene alguna drusa en la retina como consecuencia del proceso “normal” de envejecimiento retiniano. Estas drusas suelen ser muy pequeñas y en escaso número, y no deben ser consideradas como un signo precoz de DMAE. Sin embargo, en algunos pacientes las drusas son de mayor tamaño y más abundantes y en estos casos no se les debe considerar como un signo “normal” sino como un comienzo real de la enfermedad por lo que el paciente deberá ser vigilado con cierta frecuencia.

Tengo un familiar con maculopatía. Cuando yo sea anciano, ¿podré tener la misma enfermedad?

Recientemente se han efectuado muchos estudios sobre la genética de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), y otros están aún en marcha. Seguramente existe una predisposición al desarrollo de la DMAE escrita en nuestros genes. Esto lo confirma el hecho de que entre gemelos o parientes cercanos exista una mayor correlación de la tasa de riesgo con respecto a la población en general, sobre todo para la forma de DMAE húmeda. Pero no hay solo un gen implicado, se trata de múltiples genes en estudio y tal vez otros aún por descubrir, que interactúan con factores ambientales y estilos de vida. Teniendo en cuenta que es imposible modificar nuestro patrimonio genético, no queda más opción que la prevención, siguiendo un estilo de vida saludable y evitando los factores de riesgo.

Quisiera saber si, de alguna forma, la alimentación tiene influencia sobre la evolución de la enfermedad: ¿hay alimentos aconsejados, que contenga principios activos útiles para la salud de la retina?

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 pueden prevenir la evolución de la DMAE en fase precoz y avanzada, desarrollando un papel protector para la retina frente al colesterol malo. Consumir pescado azul, al menos dos veces por semana, puede reducir el riesgo de DMAE hasta un 27%-30%. Las grasas saturadas, en cambio, abundantes en la carne roja, en la leche y sus derivados, generan una acumulación de colesterol a nivel de la retina. El beta-caroteno, un pigmento que se convierte a nivel intestinal en vitamina A, es esencial para el bienestar de los ojos. Lo encontramos en fruta y verdura, a la que otorga un color que va del amarillo al rojo (por ejemplo, albaricoque, melocotón, melón, naranja, tomate, calabaza, zanahoria, pimiento rojo, guindilla, pimienta de Cayena, pimentón, guindilla seca). Se encuentra también en espinacas, achicoria y brócoli, aunque sean vegetales de hoja verde. A nivel ocular, diversos estudios demuestran que el resveratrol protege la retina. El resveratrol se encuentra en la piel de la uva y bastaría con medio vaso de vino en las comidas para tener un aporte suficiente.

Para profundizar más, visite la sección de prevención de nuestra web, en la que se presentan sugerencias alimenticias.

¿Cada cuánto tiempo debo ir a revisiones?

La frecuencia de las revisiones depende de los antecedentes, factores de riesgo y aspecto de las lesiones en el fondo de ojo. El oftalmólogo le indicará cada cuanto tiempo debe revisarse pero de manera orientativa  puede decirse que un paciente con las formas iniciales (drusas) debe revisarse una vez al año, uno con DMAE seca cada 6-8 meses y uno con DMAE exudativa cada 1-3 meses.

Me acaban de diagnosticar una degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Quisiera saber cuál es el tiempo medio en que la evolución de esta patología provoca un déficit visual de grado severo, tal que reduzca la autonomía personal.

Vale la pena, ante todo, indicar que hay que conocer el tipo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE) que se padece, ya que la forma húmeda tiene en general tiempos de progresión más rápidos que la forma seca. Además, cabe indicar que la DMAE, bajo cualquier forma, no lleva a la ceguera completa, ya que afecta a la porción más central de la retina, es decir la mácula, que corresponde únicamente a la porción central del campo visual. Cuando su DMAE estuviese ya en estado avanzado (hay varios estadios: precoz, intermedio, evolucionado), gracias a las ayudas para baja visión, ópticas y electrónicas, es posible, en todo caso, mejorar la calidad de vida de la persona afectada. En cualquier caso no es posible establecer a priori los tiempos de evolución de la DMAE, por lo que es fundamental acudir al especialista, asegurándose que se hagan controles periódicos y adecuados.

Me han diagnosticado una degeneración macular asociada a la edad (DMAE) de tipo exudativo. ¿Qué consecuencias puede conllevar? ¿De verdad es tan grave como me han dicho? ¿Cómo puedo combatirla? ¿Puedo superarla o tengo que convivir con ella?

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) de tipo exudativo tiene un desarrollo progresivo, que puede llevar al deterioro de la visión central. La velocidad con la que ha ocurrido este desarrollo es subjetiva y, por tanto, imprevisible. Existen formas de DMAE más o menos agresivas. Es fundamental el estado inicial, es decir, evaluado en el momento del diagnóstico. Efectivamente, si se actúa en las fases más precoces, hay mayores posibilidades de recuperación con respecto a las fases más evolucionadas. Existe actualmente la posibilidad de combatirla con inyecciones anti-VEGF (sustancias que inhiben la acción de los factores de crecimiento que fomentan el desarrollo de la lesión y, por tanto, el empeoramiento de la enfermedad) que pone el oftalmólogo. El fármaco se inyecta en el interior del ojo, a nivel del vítreo. Representa ya una práctica más bien difundida y consolidada, pero una única inyección no es casi nunca suficiente y en la mayoría de los casos hay que hacer al menos tres, y los resultados de la terapia no son siempre duraderos, existiendo la posibilidad de que la lesión se reactive. Por ello, tiene importancia fundamental, ante todo, la prevención, y después de que la patología se haya desarrollado, los cuidados de un especialista que haga un seguimiento paso a paso de la evolución de la enfermedad, para hacer las elecciones terapéuticas más oportunas e inmediatas. Para profundizar más, véase el apartado dedicado a la terapia de la DMAE en nuestra página web.

¿Es más frecuente la forma seca o la forma húmeda de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)?

La forma seca o atrófica de la degeneración macular asociada a la edad representa en porcentaje el 80-90% de los casos, por lo que es la que se encuentra más frecuentemente. La forma húmeda o neovascular es, en cambio, menos habitual: la encontramos sólo en el 10-20% de los casos, pero progresa más rápidamente. Las terapias más recientes, con inyecciones intravítreas de fármacos antiVEG (véase el apartado sobre tratamiento), se ocupan del tratamiento de la forma exudativa.

¿Existe algún test genético para determinar el riesgo de padecer DMAE?

Actualmente existe un test genético comercializado en España específicamente diseñado para cuantificar el riesgo de padecer DMAE en pacientes con antecedentes familiares. El test se realiza de manera sencilla con una muestra de saliva del paciente que debe remitirse a un centro especializado en estudios genéticos. En el plazo de un mes, aproximadamente, el centro remite un informe al oftalmólogo que lo ha solicitado con los resultados.

¿Cuáles son las principales complicaciones que pueden aparecer al realizar una inyección intravítrea?

Las principales complicaciones que pueden surgir cuando nos sometemos a una inyección intravítrea están relacionadas con el propio procedimiento. Una de las más banales es la hemorragia subconjuntival, es decir, la aparición de una mancha más o menos amplia de sangre debajo de la conjuntiva, que se expande en la parte blanca del ojo, dando un característico aspecto de ojo rojo, tan evidente como inocuo. De hecho, no comporta ningún peligro para la salud del ojo. La complicación más grave es claramente la endoftalmitis que, afortunadamente, es muy rara. Se trata de una infección que afecta todo el ojo y que puede, si no se trata adecuadamente, conllevar la pérdida de la vista. La incidencia de endoftalmitis se reduce considerando que la inyección se realiza en quirófano tras la limpieza del ojo con un desinfectante adecuado y con la máxima atención a la esterilidad del campo operatorio. A nivel sistémico, es decir, de la salud general, se debe tener en cuenta el riesgo de episodios hemorrágicos o tromboembólicos, sobre todo en las personas que manifiestan, ya antes de la inyección, un incremento del riesgo (con ictus, accidentes isquémicos transitorios e infartos en su historial anterior).

Tengo glaucoma y recientemente me han diagnosticado una maculopatía por lo que deberé someterme a inyecciones intravítreas. ¿Corro mayores riesgos que quienes no tienen glaucoma?

Se produce un aumento de la presión intraocular en la hora posterior a la realización de la inyección intravítrea. Sería oportuno que en los pacientes con glaucoma, antes de efectuar cualquier inyección intravítrea, se realizase un control correcto de la presión del ojo, obtenido con la terapia. En términos prácticos, si la presión supera los 30 mmHg no es adecuado proceder con la inyección. Para no correr riesgos se tiene que hacer un seguimiento de la presión intraocular antes y después del tratamiento, con la finalidad de garantizar un adecuado aporte sanguíneo a la cabeza del nervio óptico.

Tengo DMAE ¿puedo operarme de cataratas?

Si en un paciente con DMAE existe además una catarata que a juicio del oftalmólogo provoca una perdida visual adicional, es razonable planificar su intervención quirúrgica. Hay que tener presente que el grado de mejoría visual tras la operación dependerá fundamentalmente del estado de la mácula. No se ha podido demostrar con certeza científica que la cirugía de cataratas provoque una progresión de la DMAE. 

He oído que se han hecho trasplantes de células madre en el ojo ¿pueden ser útiles en mi caso?

El trasplante de células madre puede ser en el futuro una solución para las formas avanzadas de DMAE, especialmente en la forma seca donde existe una atrofia de la retina del paciente. Las células trasplantadas pueden proceder de otra parte del ojo del mismo paciente o de otro ser humano. Hasta la fecha la mayoría de los intentos que se han realizado de trasplante de células han tenido un resultado visual escaso y los estudios que se están haciendo van más encaminados a saber si la técnica es segura o si tiene efectos indeseables para el ojo o para el paciente en su conjunto. Por ello, se puede afirmar que a día de hoy las células madre no constituyen una opción de tratamiento en enfermedades de la retina, pero la investigación y la esperanza sobre su uso en el futuro continúa.

¿Puede la enfermedad afectar a ambos ojos?

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) no afecta necesariamente a ambos ojos. Esto a menudo hace problemático el diagnóstico precoz, porque el ojo sano con una mácula (porción central de la retina) perfectamente funcional reemplaza al ojo afectado por la DMAE en la visión central. Existe en cualquier caso un mayor porcentaje de riesgo para las personas ya afectadas de DMAE en uno ojo para que la desarrollen también en el otro ojo.

¿Es necesario utilizar gafas de sol?

Las radiaciones del sol son una fuente de generación de radicales libres en la retina y por ello se ha planteado que la exposición solar puede ser un factor de riesgo para desarrollar DMAE. Sin embargo, este efecto no ha sido científicamente demostrado con seguridad hasta la fecha. Pese a ello, parece razonable protegerse con gafas de sol que tengan los filtros homologados en ambientes muy soleados.

¿Puede ser útil la reeducación visual?

Una buena reeducación visual, apoyada por la voluntad de éxito, puede aumentar la eficiencia visual, interviniendo en particular en: capacidad de discriminación (aprendiendo a fijar y a localizar mejor lo que estamos mirando), movimientos oculares (aprendiendo a mover correctamente los ojos y la cabeza durante la lectura) y coordinación ojo-mano (haciendo que los gestos sean más fiables)

¿Qué es la rejilla de Amsler?

La rejilla de Amsler es una cuadrícula utilizada como técnica de autoexploración. En algunos casos permite detectar la deformación de las líneas (se ven como onduladas o deformadas) lo que constituye uno de los signos más característicos de la DMAE avanzada. También puede ser útil para este fin, el comprobar la visión por separado en situaciones o ambientes de la vida cotidiana. De este modo podemos ver este signo de deformación de las líneas rectas, al mirar por ejemplo a las baldosa de la pared o a los marcos de las puertas.

 

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