¿Qué es la conjuntivitis?

La conjuntivitis es la inflamación de la membrana que cubre el blanco del ojo, llamada conjuntiva. Es una de las enfermedades más comunes del ojo, y suele estar producido por infecciones o alergias. Provoca enrojecimiento del ojo a causa de la dilatación de los vasos sanguíneos de esta membrana, que sucede cuando la conjuntiva se inflama. Generalmente es causada por un virus, una bacteria o alérgenos.

La conjuntivitis se puede producir a cualquier edad, desde el nacimiento hasta la vejez. En ausencia de complicaciones, la conjuntivitis no tiene efectos sobre la visión.

 

El diagnóstico debe ser realizado por un oftalmólogo.

Síntomas y causas

Entre los síntomas de la conjuntivitis, destacan los siguientes:

  • Hiperemia: la aparición de ojo rojo a causa de la dilatación de los vasos de la conjuntiva. Es el signo característico y más visible de las conjuntivitis.
  • Sensación de roce o cuerpo extraño (“arenilla”).
  • Lagrimeo: es más abundante en la conjuntivitis vírica.
  • Sensación de calor y ardor en el ojo.
  • Picor que lleva a frotar los párpados. Se da fundamentalmente en la conjuntivitis alérgica.
  • Fotofobia o molestia a la luz.
  • Edema: acumulación de líquido en la conjuntiva.
  • Secreciones aumentadas: su composición es diferente y característica en los distintos tipos de conjuntivitis:
    1. Conjuntivitis vírica: secreción acuosa o mucopurulenta (de moco y pus).
    2. Conjuntivitis bacteriana: la secreción es purulenta, amarillo-verdosa y es la responsable de los ojos “pegados” por las mañanas.
    3. Conjuntivitis alérgica: la secreción es acuosa o mucosa espesa.
  • Alteraciones de los tejidos: manifestaciones características de las diferentes conjuntivitis que el especialista valora para realizar un diagnóstico adecuado.
Consejos

En caso de conjuntivitis de cualquiera de los tres tipos, es recomendable seguir los siguientes consejos:

  • Mantener una correcta higiene palpebral y del borde de los párpados utilizando lágrimas artificiales preferiblemente sin conservantes ni fosfatos o con toallitas estériles especiales. Se debería utilizar una toallita para cada ojo.
  • Lavarse las manos con jabón de forma frecuente y evitar tocarse los ojos.
  • Proteger los ojos del sol.
  • No compartir toallas ni maquillaje o cualquier otro producto facial y ocular, ni utilizar lentes de contacto.
  • Evitar ambientes contaminados.