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Diagnóstico y tratamiento

Ojo seco

El Ojo y la Salud Ocular

Diagnóstico del ojo seco

Los oftalmólogos pueden utilizar diversos métodos para la detección del ojo seco, buscar su origen y encontrar el tratamiento más adecuado. Para esto se debe realizar un diagnóstico completo:

  1. Historial del paciente. Permite determinar los síntomas del paciente y los factores externos o pasados que contribuyen al ojo seco.
  2. Evaluación externa de la cara, los párpados, las pestañas y el parpadeo.
  3. Exámenes de la superficie ocular. Permiten estudiar la morfología y la estructura del ojo para descartar otros problemas oculares.
    1. Tinción con fluoresceína
    2. Tinción con verde de lisamina
    3. Citología de impresión conjuntival
  4. Determinación de la secreción lagrimal.
    1. Cantidad de película lagrimal.
      1. Test de Schirmer. Se utiliza para determinar si las glándulas lagrimales producen suficiente lágrima. Consiste en situar tiras de papel calibradas en la parte inferior del ojo, dejando que se impregnen de lágrima durante 5 minutos. La cantidad de lágrima se calcula a través de su avance en la tira de papel.
      2.  Prueba del rojo de fenol (Phenol Red Thread o PRT).
      3. Medida del menisco lagrimal.
    2. Calidad de la película lagrimal.
      1. Tiempo de ruptura lagrimal (BUT por sus siglas en inglés). Evaluación cualitativa de la estabilidad de la película lagrimal mediante la tinción de la superficie ocular con fluoresceína. Se calcula a través del tiempo que transcurre entre un parpadeo completo y la aparición del primer punto de ruptura en la película lagrimal.
      2. Prueba de estabilidad no invasiva (Tearscope, etc.).
      3. Prueba de osmolaridad.

Tratamientos

El ojo seco no se cura, pero se puede controlar. Se pueden volver a tener molestias si se abandona el tratamiento o reaparecen los factores externos desfavorables. Es fundamental:

  • Identificar las causas
  • Prevenir complicaciones
  • Comprender la naturaleza de la enfermedad y aprender cómo cuidar los ojos correctamente

El ojo seco es una enfermedad que debe ser tratada de manera escalonada según el grado de afectación. El principal tratamiento son las lágrimas artificiales.

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Lágrimas artificiales

No existe la lágrima perfecta: ninguna reproduce la composición exacta de las lágrimas naturales. Se recomienda:

  • Sin conservantes, ya que estos alteran la capa lipídica, provocan inflamación de la superficie ocular y muerte celular
  • Sin fosfatos
  • Con principios activos que aumenten la retención de agua

Las lágrimas artificiales son el primer escalón y el pilar fundamental del tratamiento del ojo seco. Deben lubricar e hidratar el ojo y, en casos de sequedad severa, compensar la hiperosmolaridad provocada por la evaporación de la lágrima, así como disminuir la inflamación de la superficie corneal.

Las diferencias de las lágrimas vienen dadas por varios factores como la composición en electrolitos, osmolaridad y viscosidad, pero también por la ausencia de conservantes y fosfatos.

La presencia de conservantes en las lágrimas artificiales puede afectar a su tolerancia. La tendencia es a evitar el uso de conservantes, utilizando sistemas de liberación sin conservantes como el sistema patentado ABAK®.

Como principio general se recomienda usar lágrimas sin conservantes y sin fosfatos; esta recomendación se hace más importante si las lágrimas se van a usar más de 4 veces al día, con lentes de contacto, o en situaciones en las que existe una enfermedad de la superficie ocular asociada. Los principales tipos de lágrimas artificiales son:

  • Soluciones salinas: solución de sales minerales con agua bidestilada. La más conocida es el suero fisiológico. Solo tienen un efecto humectante instantáneo pero sin permanencia. Su utilidad principal es para lavar la superficie ocular.
  • Mono y disacáridos: tienen propiedades osmóticas y también lubricantes y nutrientes. Los más conocidos son el glicerol, sacarosa, dextrosa, sorbitol o manitol.
  • Polisacáridos como hialuronato sódico, mucílagos derivados de la celulosa, alginatos, goma Guar, hipromelosa, carmelosa...Este tipo de soluciones tienen mayor permanencia que las soluciones con mono y disacáridos.
  • Polímeros sintéticos: como los derivados del vinilo (polivinil, alcohol, carbómeros, polivinil pirrolidona) o los derivados del etilenglicol (macrogoles, poloxámeros y plúronicos).
  • Lágrimas con osmoprotectores: Osmolitos como trehalosa, L-carnitina y Eritrol. Indicadas para todo tipo de ojo seco moderado a severo.
  • Lágrimas con lípidos: sustancias orgánicas formadas por ésteres de ácidos grasos, insolubles en agua como lanolina, parafina, lecitina y liposomas con ácidos grasos. Están indicadas para pacientes con ojo seco evaporativo y son más útiles en pacientes con atrofia en las Glándulas de Meibomio.

Las lágrimas artificiales deben aportar:

  • Hidratación y lubricación de los ojos cuando hay sensación de ojo seco o fatiga ocular, inducidos por factores externos tales como el viento, la contaminación, polvo, calor seco, aire acondicionado, corrientes de aire durante el viaje o trabajo prolongado con pantallas de ordenador, móvil, tabletas, etc.
  • Respetar los ojos, evitando los conservantes y los fosfatos en su formulación. Un ejemplo es la utilización del sistema ABAK®
  • Para usuarios de lentes de contacto, debe lubrificar e hidratar la lente facilitando su colocación o retirada, y proporcionando confortabilidad en la utilización de las mismas durante el día.

El ácido hialurónico es una sustancia hidratante y lubrificante, que presenta una tolerancia y asimilación óptima debido a que el tejido ocular lo reconoce como propio al estar presente en casi todos los tejidos conectivos del organismo y en el humor vítreo.

Como principio general se recomienda usar lágrimas sin conservantes y sin fosfatos; esta recomendación se hace más importante si las lágrimas se van a usar más de 4 veces al día, con lentes de contacto, o en situaciones en las que existe una enfermedad de la superficie ocular asociada. Los principales tipos de lágrimas artificiales son:

  • Soluciones salinas: solución de sales minerales con agua bidestilada. La más conocida es el suero fisiológico. Solo tienen un efecto humectante instantáneo pero sin permanencia. Su utilidad principal es para lavar la superficie ocular.
  • Mono y disacáridos: tienen propiedades osmóticas y también lubricantes y nutrientes. Los más conocidos son el glicerol, sacarosa, dextrosa, sorbitol o manitol.
  • Polisacáridos como hialuronato sódico, mucílagos derivados de la celulosa, alginatos, goma Guar, hipromelosa, carmelosa...Este tipo de soluciones tienen mayor permanencia que las soluciones con mono y disacáridos.
  • Polímeros sintéticos: como los derivados del vinilo (polivinil, alcohol, carbómeros, polivinil pirrolidona) o los derivados del etilenglicol (macrogoles, poloxámeros y plúronicos).
  • Lágrimas con osmoprotectores: Osmolitos como trehalosa, L-carnitina y Eritrol. Indicadas para todo tipo de ojo seco moderado a severo.
  • Lágrimas con lípidos: sustancias orgánicas formadas por ésteres de ácidos grasos, insolubles en agua como lanolina, parafina, lecitina y liposomas con ácidos grasos. Están indicadas para pacientes con ojo seco evaporativo y son más útiles en pacientes con atrofia en las Glándulas de Meibomio.

Las lágrimas artificiales deben aportar:

  • Hidratación y lubricación de los ojos cuando hay sensación de ojo seco o fatiga ocular, inducidos por factores externos tales como el viento, la contaminación, polvo, calor seco, aire acondicionado, corrientes de aire durante el viaje o trabajo prolongado con pantallas de ordenador, móvil, tabletas, etc.
  • Respetar los ojos, evitando los conservantes y los fosfatos en su formulación. Un ejemplo es la utilización del sistema ABAK®
  • Para usuarios de lentes de contacto, debe lubrificar e hidratar la lente facilitando su colocación o retirada, y proporcionando confortabilidad en la utilización de las mismas durante el día.

El ácido hialurónico es una sustancia hidratante y lubrificante, que presenta una tolerancia y asimilación óptima debido a que el tejido ocular lo reconoce como propio al estar presente en casi todos los tejidos conectivos del organismo y en el humor vítreo.

El ácido hialurónico es una sustancia hidratante y lubrificante, que presenta una tolerancia y asimilación óptima debido a que el tejido ocular lo reconoce como propio al estar presente en casi todos los tejidos conectivos del organismo y en el humor vítreo.

Descubre el sistema ABAK®

En los casos en que las lágrimas artificiales no son suficientes, existen otras opciones de tratamiento que suelen combinarse para mejorar síntomas del ojo seco, como aplicar calor y realizar una correcta higiene palpebral, fármacos antiinflamatorios, suplementos nutricionales, y otros medicamentos en forma de gotas oculares.

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Higiene palpebral

La higiene diaria de los párpados es fundamental en el tratamiento del ojo seco, enfermedades de la superficie ocular y párpados, por lo que, si no se realiza de forma adecuada y sistemática, puede no ser eficaz.

Si se utilizan toallitas limpiadoras, estas deben:

  • Limpiar suavemente y en profundidad la suciedad, impurezas y rastros de maquillaje sin irritar los ojos.
  • Ser estériles.
  • Contener principios activos calmantes de la epidermis.
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Suplementos nutricionales

Los suplementos nutricionales, en concreto, los ricos en ácidos Omega-3 y Omega-6, ayudan a aumentar la producción de lágrimas.

Se recomiendan sobre todo en ojo seco evaporativo, blefaritis, disfunción de las glándulas de Meibomio, pacientes con insuficiente producción de lágrimas o pacientes incapaces de instilarse lágrimas.