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Orzuelo

¿Qué es un orzuelo?

Un orzuelo es una pequeña protuberancia blanca en la superficie del párpado que está causada por la obstrucción de uno de los folículos pilosos y que provoca su infección.

Se manifiesta en forma de pequeña protuberancia enrojecida, caliente y dolorosa del tamaño de un grano de cebada situada en el borde del párpado y centrada en una pestaña. Aparece en uno o dos días y, cuando madura, forma una bolsa de pus blanco-amarillento visible en la superficie del orzuelo.

Normalmente la bolsa de pus se sitúa en el borde del párpado o en la piel (orzuelo externo), aunque también puede ocurrir que se desarrolle hacia el interior del párpado, en contacto con el ojo (orzuelo interno).

Es una afección muy frecuente pero también muy fácil de tratar. Se acostumbra a tratar con antibióticos.

Causas y síntomas

El orzuelo presenta una pequeña protuberancia blanca en la superficie frontal del párpado, bastante dolorosa, enrojecida e hinchada. Si crees que tienes un orzuelo, comprueba en primer lugar si hay una pequeña protuberancia blanca, ello es un signo de la obstrucción y la apertura del folículo piloso que produce la infección. Si crees que tiene un orzuelo, se recomienda acudir al oftalmólogo para que compruebe si el orzuelo producirá una infección grave o si puede padecer chalazión. Es importante que el oftalmólogo ee realice un chequeo para comprobar si tienes blefaritis, ya que es una causa muy frecuente también de orzuelo y chalazión.

Hay determinados factores que favorecen el desarrollo de orzuelos:

  • Higiene insuficiente de las manos
  • Frotarse los ojos con demasiada frecuencia
  • Eliminación deficiente del maquillaje de los ojos
  • Sequedad ocular
  • Determinadas enfermedades, como diabetes o inmunodeficiencia, que favorecen las infecciones

Qué debes hacer si tiene un orzuelo

En el caso de un orzuelo, debes limpiar la zona afectada, por ejemplo, con un bastoncillo de algodón empapado con un gel limpiador o toallitas impregnadas para la higiene de los párpados. La aplicación de compresas limpias y calientes facilitará la evacuación del pus y aliviará el dolor.

En el caso de un orzuelo externo, cuando drena, normalmente al cabo de una semana, el pus y las costras que se forman deben eliminarse con los productos mencionados anteriormente.

Si, tras una semana, el orzuelo persiste y todavía hay pus a pesar de utilizar compresas, no intentes reventarlo tú mismo, ya que hay riesgo de sufrir una infección más grave. Consulta a tu oftalmólogo para que te recete el tratamiento adecuado.

En el caso de un orzuelo interno, lo mejor es consultar a tu oftalmólogo de inmediato.

Si padeces orzuelos de forma repetida, también debes acudir al oftalmólogo para que te realice un reconocimiento médico y para comprobar que no tienes una enfermedad que favorece las infecciones. Una higiene diaria de los párpados con el uso de productos adecuados limitará el riesgo de recurrencia: aplicación de compresas calientes durante 5 a 10 minutos con el ojo cerrado, seguido de un masaje del párpado.

Diagnóstico

El orzuelo es muy fácil de reconocer, se encuentra en el borde interior o exterior del párpado y su nombre proviene de la palabra latina hordeolus, que significa «granito de cebada».

La zona infectada se suele mostrar enrojecida, hinchada y dolorosa, y luego aparece un punto de pus en el centro del orzuelo. Suele drenar al cabo de unos días liberando el pus, lo que permite que el orzuelo se cure de manera espontánea. En caso de duda, bastará una simple visita al oftalmólogo para diagnosticar y tratar el orzuelo.

Tratamiento

El tratamiento del orzuelo es principalmente tratar la infección, principalmente con antibióticos que recetará el oftalmólogo.

Consejos para el cuidado de los párpados

Si padeces cualquier tipo de enfermedad de los párpados o conjuntivitis, es muy importante que sigas correctamente las instrucciones de tu médico u oftalmólogo. Desde Théa te dejamos algunos consejos:

  • No tocarse los ojos
  • Evitar el uso de lentes de ocontacto
  • Proteger los ojos del sol
  • No compartir toallas ni maquillaje
  • Limpiar cada uno de los ojos por separado, con toallitas diferentes
  • Lavarse las manos a menudo
  • Utilizar lágrimas artificiales preferiblemente sin conservantes ni fosfatos
  • Acudir al especialista para recibir el tratamiento adecuado